Alrededor de 200 personas participaron el lunes en Quito en el foro “Construimos con las palabras y los hechos” que convocó la Corporación Nacional de Telecomunicaciones CNT EP para reflexionar sobre el uso del lenguaje para erradicar la violencia contra las mujeres en Ecuador y el papel que deben asumir las empresas en la erradicación de prácticas excluyentes, discriminatorias o denigrantes en los espacios laborales. El evento fue parte de la conmemoración anual del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

El foro contó con la presencia de Martha Moncayo, Gerenta General de la CNT EP, la escritora María Fernanda Ampuero, la experta de ONU Mujeres Ecuador, Lorena Barba y la técnica integral de la compañía, Juliana Calderón. En el espacio se pasó revista a la inserción de las mujeres en ámbitos que antes estaban reservados de manera casi exclusiva a los hombres, como, por ejemplo, la participación política y el manejo o administración económica y empresarial e igualmente a la capacidad de respuesta de las empresas ante este cambio.

Las cuatro participantes concordaron en que las mujeres registran un mayor nivel de preparación y ocupación de plazas de trabajo pero siguen siendo víctimas del reparto inequitativo de las responsabilidades del cuidado familiar, las múltiples discriminaciones para acceder al mercado laboral y desarrollarse en igualdad de condiciones y, centralmente, la violencia basada en género y en especial: la violencia de pareja, el acoso laboral y acoso sexual que tienen un impacto directo en las aspiraciones profesionales y crecimiento personal.

La violencia basada en el género en los espacios de trabajo tiene altos costos sociales y económicos para la economía, para la productividad y clima laboral de las empresas y organizaciones, para el desarrollo de las sociedades. En esta línea, Moncayo destacó la necesidad de impulsar políticas contra este tipo de violencia y la importancia de enfrentar esta problemática de una manera integral, lo que supone la erradicación del uso del lenguaje como herramienta de agresión y la adopción de hechos que permitan contar con espacios laborales libres de violencia.

Moncayo destacó las políticas de inserción laboral que se aplican en el sector público que han permitido el acceso de las mujeres y un mismo salario ante la igualdad de funciones. Pero, insistió que hay que avanzar a pasos acelerados porque la violencia contra las mujeres no es un tema que debe abordarse “casa adentro” sino que debe ser parte de una política de igualdad de género y de respeto pleno a los derechos humanos.

Barba, por su parte, reiteró que la eliminación de los imaginarios, conductas y comportamientos discriminatorios es una responsabilidad que como sociedad debemos asumir. Las organizaciones laborales son actores fundamentales en este objetivo, porque las y los trabajadores están la mayor parte del tiempo en estos espacios y son agentes de cambio y transformación. Las empresas, por tanto, deben emprender en políticas y acciones de prevención, detección, atención y sanción de estas problemáticas.

A su vez, Ampuero precisó que “es importante empezar a resaltar el femenino de las profesiones y los cargos para erradicar la violencia de género porque una letra es todo lo que yo represento”. Además, destacó cómo las palabras pueden generar las desigualdades de género con expresiones denigrantes, o la noción de que las mujeres no pueden hacer ciertas cosas y los estereotipos hacia las mujeres.

 

Las cuatro panelistas concordaron en que la violencia psicológica constituye toda acción u omisión que cause daño, dolor, perturbación emocional, alteración psicológica o disminución de la autoestima de la mujer o familiar agredido. La forma más común de violencia de género es la psicológica y las palabras hacen parte de esto siendo el preludio de los actos de violencia con sus máximas expresiones que son la psicológica, económica, simbólica y sexual. En Ecuador, más del 50% de mujeres denunció ser víctima de este tipo de agresión.

Durante este foro, se socializó las acciones que cumple la CNT EP en su lucha a favor de la erradicación de la violencia de género, bajo la campaña “Construyendo con las Palabras”, en el que la Corporación reivindica el papel que juega el lenguaje para construir una sociedad más justa, equitativa y solidaria. “Yo he demostrado con mi trabajo que las mujeres podemos lograr las metas que nos proponemos. Lo único que pido es respeto”, agregó Juliana Calderon, ingeniera en Telecomunicaciones y una de las ocho mujeres técnicas integrales en la CNT EP.

La CNT EP, empresa líder en el mercado de las telecomunicaciones con presencia en cinco líneas de negocio en las 24 provincias, impulsa acciones de responsabilidad social y vinculación con la comunidad como la lucha contra la violencia y desigualdad de género. La Corporación generó espacios de discusión sobre diferentes temas relacionados con la mujer y las niñas. conmemoración del Día Mundial de la Niña.